Lo bueno de ir a la Feria

Si estas en esos días en que te sientes fatal, que todo da lo mismo, que perdiste el norte, el ritmo y hasta el paso. Entonces lo que tú necesitas, es levantar tu autoestima y afirmar el ego, y no existe mejor terapia que dirigirte a la feria más cercana, y eso lo puedes hacer, “Hoy en Santiago”.

Quién no cae rendida ante tanto seductor con facilidad de palabra?…
La cuna del galán, que se precia de tal, está en la Feria.
“Se adelantó la primavera, una flor cómo Ud. basta para dar vida a mi jardín completo”…
“Caserita, usted es como una estrella, tan bella para admirarla y tan lejana para tocarla”.

Al segundo piropo comienzo a ver el efecto en mí, como por arte de magia comienzo a caminar más erguida, puedo notar que camino con la gracia de una gacela, y hasta me descubro moviendo el pelo con aire desinteresado.

Me paseo canchera, entre puesto y puesto, como modelo recorriendo la pasarela, mirando la fruta, escogiendo tomates, y sigo escuchando:
“No será la Virgen María, pero está llena de gracia”….“Tanta curva y yo sin freno”….

Pido las papas, la oferta del día, tres pimentones a luca, las lechugas escarolas, el zapallo “pa engordar la pierna”, la zanahoria “pa cacharlas toas”. Finalmente me subo al auto y emprendo mi retorno, manejando cuan tigresa a bordo del jaguar.

Todo es mágico, hasta que enfrento mi realidad y tomo conciencia que el único que me espera y le importo es mi perro. Marvin se alegra al verme, da saltos y mueve la cola. El resto de los huéspedes de mi morada, siempre están ocupados, son sordos, o se hacen. Si hasta la Nana me sale con que está batiendo huevos, y que no puede ayudar.

Ante tanta voluntad, termino sola descargando, la feria que metí a mi auto.
Y el glamour de diosa,….. lo pierdo de una! Es ahí cuando recuerdo que lo mío no es la cocina, y que no necesito comprar vegetales exóticos, porque “esas recetas” jamás las haré. Es ahí cuando recuerdo por qué dejé de ir a la feria, soy tan vulnerable al piropo, al bla bla seductor, que siempre termino comprando cosas de más, o que no necesito.

Sin embargo el haber sido reina por más de una hora, bien vale la pena y supera cualquier inconveniente. La Feria, una terapia efectiva, sanadora y digna de repetir

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