Hacer lo fome, entretenido

Creo que la ciencia para no aburrirte y hacer tediosa una labor que debes cumplir, es intentar hacerlo entretenido, para ello, debes mirarlo desde otra perspectiva. Ir a un supermercado lo he tomado como una tarea investigación, es que mientras compro, intento descubrir los personajes que se esconden tras los carros de compras.

La mujer top, es esa que va peinada de peluquería, con tacos, vestida a la moda, con ropa de marca y que todo le combina, con joyas y mucho perfume, incluso si nos ponemos observadores más de algún rasgo de botox encontraremos en ella, y podremos distinguir una que otra cirugía. En algunas ocasiones la acompaña una nana, quien obviamente es quién lleva el carro y saca los productos de los diversos estantes, para evitar el deterioro físico de la última inversión en el quirófano.

El hombre separado, a él lo encuentras generalmente por las tardes-noche del viernes, o fines de semana tipo medio día. Normalmente comienza su trayecto por la parte botillería, porque entra pensando en el aperitivo, ya que es el momento que le permite lucirse con sus invitados, haciendo gala de sus gustos exóticos y dotes de catador experto, sobre todo con los vinos de selección. Por lo tanto, el vino es un obligado para él, y lleva solo de la mejor calidad.
Interrumpen su compra varias llamadas telefónicas, contesta y se sonríe coquetón y habla meloso por su celular, casi casi ronronea y le dice: “cuelga tú…..no, yo no, cuelga tú”.
A la segunda llamada, el tono de voz es más fuerte, se ríe eufórico y dice: “ya,…todo arreglado, me la saque, estamos libres, los espero”, se despide, y emocionado, regresa al pasillo de los tragos y agrega varias botellas a su carro, saca aceitunas, champiñones, jamón ibérico y una que otra delicatessen, anchoas en aceite, ostras, queso ahumado, de cabra, de oveja, hasta de vaca soltera, la verdad es que la ansiedad lo enloqueció.

El separado pero papá de fin de semana, la variedad que lleva en su carro lo delata, salchichas, papas fritas, ketchup, bebidas, galletas, chocolates, un par de botellas de vino, cervezas, tabla de quesos para picar y cereales para el desayuno de los niños.

La mujer mamá ante todo, este personaje siempre anda con a lo menos dos niños, uno sentado en el carro y el otro gritando cerca y dando vueltas. Me saco el sombrero ante ella, porque durante un tiempo a mí también me toco ese papel, y créanme que merece todo mi respeto. Y sobrevivir a eso no es fácil. Mientras la madre intenta ir echando lo que necesita a su carro, el niño que corre a su lado va lanzando dentro todo lo que quiere y ve. Además el que está sentado se entretiene partiendo las galletas, reventando los yogures y chupando el pan.
Dentro de todo, ella controla estoica la situación sin perder el control, hasta que uno de ellos decide que quiere ir al baño y la amenaza con un “me hago”. La pobre mujer corre con el carro mientras prácticamente arrastra al enano de la mano intentando evitar que se haga pipí antes de llegar al baño.

El hombre de película, esos también los puedes encontrar en un supermercado, no con mucha frecuencia, es cierto, pero existen. Normalmente están casado con otra, y los que siguen solteros, están en vías de desaparición.  Son dueños de una sonrisa encantadora y unos dientes blancos dignos de cualquier propaganda para dentífricos. Se visten bien y se manejan con seguridad, saben a lo que van, y se ven casi agradados con lo que hacen. Este personaje, es sin duda un hombre de mundo, lo más probable es que sea cliente frecuente de alguna línea aérea.

También está la mujer del gym. Ella llega al supermercado después de haber ido a correr, o luego de su sesión de gimnasio, con tenida ad hoc y cara de velocidad. Camina resuelta con una botella de agua en su mano, la que empina una y otra vez en forma compulsiva. Se dirige a la parte de verdulería, para realizarse echando todas las verduras de hojas verdes que encuentra, sigue con limones, pomelos y otros cítricos, huevos, carnes blancas y bebidas isotónicas. Se preocupa de leer todas las etiquetas de los envoltorios, obsesiva compara uno y otro, y no es precisamente para ver los precios, lo que revisa es la cantidad de calorías, carbohidratos, sodio, e ingredientes varios. Definitivamente, estamos frente al prototipo de la “mina obsesa”

El hombre moderno, dura un periodo corto que se traduce generalmente a no más de los cinco primeros años de matrimonio, debo reconocer que son bastante escasos estos ejemplares, al menos en Chile. Puedes encontrar chilenos con estas características con más frecuencia, pero en el extranjero, los que se van a estudiar, a perfeccionarse, y si van becados, con mayor razón.
Ellos van con una lista en sus manos y llenan sus carros de acuerdo a eso. Llevan pañales desechables, crema para coceduras, detergente para lavado, para lavar loza, para lavar el auto. Medio kilo de posta para la sopa de la guagua, zapallo y espinaca. Antes de llegar a la caja, y como acto de rebeldía decide premiarse y saca un chocolate sahne nuss, el que se lo come con cara de cumpleaños, y complacida satisfacción. Simplemente…se lo merece.

El soltero carretero, solo visita el supermercado en las noches, nunca va solo, siempre anda en grupo, hablan fuerte, se ríen y además todo lo comentan por celular. Cuando un soltero con estas características maneja un carro de supermercado, es como si tuviera un GPS incorporado, basta con que él lo tome y se activa automáticamente, lo dirige a las cervezas, luego a la carne, el carbón, el pan y a la caja.

Cuando tengas que ir al supermercado, no olvides intentar descubrir a alguno de estos personajes, y hasta si te lo propones, encuentras más.

Comentarios

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2 Comentarios

  1. Pepe said:

    Jajaja gracias a Dios no encajo en ninguno de esos grupos

    Octubre 19, 2016
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    • Mari said:

      Jajaja, pero quizas alguna vez estuviste en alguno de estos grupos Pepe, aunque por poco tiempo.
      Gracias por leerme.

      Octubre 29, 2016
      Reply

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