Ser feliz en el tiempo

Si tuviera que describir mi estado durante estas últimas semanas, simplemente diría “DISPERSO”.

Bueno, para qué nos vamos a engañar. La verdad es que así como tranquila no he sido nunca. Enfocada en una sola cosa, tampoco. Peco de intentar estar en varias partes. Me gusta y me entretengo haciendo varias cosas a la vez. Estoy en constante movimiento, en permanente estado de ejecución de cosas. Pero ahora último, esto se ha acentuado, al punto que ni siquiera he podido sentarme a escribir, porque el pensamiento anda inquieto y la mente traviesa. Salto de un lugar a otro sin conseguir apaciguar los ánimos.

Si estuviera en la adolescencia, mi situación sería esperable, porque a esa edad, todo es una búsqueda, es normal querer probarlo todo porque aún no se tiene claro qué es lo que se quiere en la vida. Pero a estas alturas de mi vida… ya debiera tener “sosegado el espíritu”, como dicen en el campo. ¡Así es que aquí me encuentro!….esperando la madurez.

Siempre he pensado que lo correcto es ser alguien altamente enfocado y productivo. Hacer muchas cosas, cosas prácticas y con un fin, y que éstas se vean. Y cuando hago cosas que tal vez no son tan productivas pero que sin embargo me llenan de satisfacción, como salir toda una mañana a andar en bicicleta, siento que descuido otras y me lleno de culpa.

Justamente por estos días, en mi condición actual, he estado dándome estos gustos, partiendo por el permiso a estar dispersa sin culpa, sintiéndome viva y bien conmigo misma. Y aunque la brújula se ponga esquiva y a ratos pierda el norte, siento que poder hacerlo es una bendición. Es disfrutar de lo que haces por el simple gusto de hacerlo.

Es que a medida que vamos ganando experiencia con los años, nos van cambiando las prioridades y le damos importancia a las cosas que realmente las tienen. Vamos aprendiendo a reconciliarnos con nosotros mismos.

Siempre estamos hablando en forma negativa y peyorativa del paso del tiempo. ¡Por qué le cargamos tanto la mano! Como si envejecer fuera vergonzoso. Es mucho más sano si vemos las cosas positivas de ello. Les puedo decir por ejemplo, que no existe mejor profesor que el tiempo.

Sólo el tiempo te puede enseñar a seguir viviendo a pesar de la ausencia de un ser querido. Es el tiempo quien te da la perspectiva necesaria para aceptar hechos ocurridos en tu vida, que en su minuto, eran imposible de entender. La sabiduría que adquieres con el tiempo es la más valiosa, porque la recibes a través de tu propia experiencia y de tu propia vida.

Con los años puede que no alcances a leer la letra chica de un texto, pero desarrollas el olfato y eres capaz de oler a los sinvergüenzas y pelotudos a la distancia, y además, hacerte un lado para dejarlos pasar. Esa habilidad te la otorgan solo los años, y debiera ser un gran orgullo.

Las arrugas, por ejemplo, son heridas de guerra que te las ganas con honor. No se trata tampoco de andar por la vida luciendo a cara lavada las últimas arrugas adquiridas, como quién muestra las medallas otorgadas en la batalla pasada. No, no seamos tan literales. Echarse una “manito de gato” que no se note mucho, por respeto al prójimo, está bien. El problema surge con la obsesión de querer camuflar la arruga, a tal extremo de perder la movilidad y la expresión del rostro, quedando tieso.

Sólo con el tiempo aprendes a ver la vida con otra mirada, siendo menos crítica. Por ejemplo, en vez de crucificarte por el peso y los rollos, puedes partir teniendo un cambio y aceptarlas como curvas. Si estas suelen dar emoción en el camino mientras conduces, bienvenidas sean, dale paso a la emoción, y a la curva en tu cuerpo. En su justa medida obvio, tampoco se trata de ensañarte con las pastas, los postres y optar por las túnicas. Tienes que estar alerta, porque si en el metro te ceden el asiento y en el banco te dejan pasar sin hacer la cola, es que te excediste y te creen embarazada. Estamos hablando de curvas, no de rodar por la vida, por favor.

La sabiduría de vida generada en el tiempo también te da altura de miras. Ya no te complicas con pequeñeces. O quizás comienzas a ponerte un poco irreverente, no lo tengo claro, pero lo que sí es claro es que cada vez te importa menos lo que dirán los demás de ti. Caminas sintiéndote más liviana, ya no cargas el peso horrible de sentir que debes dar el gusto a todo el mundo a tu alrededor. Porque, el tiempo me ha mostrado que, por más esfuerzo que hagas, siempre quedará gente esperando otra cosa de ti. Pero, la vida es corta y es tuya.

Ahora, dejemos clara una cosa, el tiempo te puede ayudar a mejorar como persona, pero milagros no hace. No, señor. La gente tóxica existe y no tiene vuelta. Ni el tiempo ni la madurez puede con ellas. Llegan a ser cada vez más insoportables, y continúan destilando amargura y transmitiendo veneno hasta el final de sus días. Pero ese es problema de ellos, no nuestro.

Mi conclusión es enfrentar el paso del tiempo esforzándonos en mejorar cada día, y disfrutar lo más posible. Darnos la posibilidad de equivocarnos, pero intentar corregir el rumbo cuando ocurra. Ser altamente productivo y focalizado, pero también leal con nuestros intereses y gustos, por muchos y diversos que estos sean.

Soy una convencida que siguiendo estas instrucciones lograremos ser mejor con los años, ser feliz en el tiempo, e incluso darnos el gusto de ser una persona “dispersa pero linda”.

Comentarios

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11 Comentarios

  1. Pepe said:

    Solo con el corazon se puede ver bien , lo esencial es invisible a los ojos

    El Principito

    Noviembre 4, 2016
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    • Mari said:

      Exactamente Pepe, la sabiduría de El Principito siempre logra sorprendernos.

      Noviembre 7, 2016
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  2. Leticia Fridericksen S said:

    Que bueno que estas de vuelta al redil, Mari . Que cierto es lo que dices. Uno ,con el tiempo, cambia de conocimiento a sabiduria. El unico “pero” es,como dice Mafalda, que el diploma de graduación de la escuela de la vida es un certificado de defunción. Plop!!! Cariños

    Noviembre 5, 2016
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    • Mari said:

      Muy cierto Lettie, es que la escuela de la vida nos entrega conocimientos y nos acompaña hasta el último suspiro. Y las grandes ausentes de nuestra graduación seremos nosotras. Re plop!!!!
      Besitos para ti

      Noviembre 7, 2016
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  3. Gabriela Parra said:

    Mari,una vez más tus relatos son encantadores y un verdadero bálsamo para temas como el envejecer .Al final se agradece a los años la oportunidad de enseñar la sabiduría ,ese don tan apreciado que sólo lo da el envejecer.
    Como dice Arjona :”señora,no le quite años a su vida póngale vida a sus años que es mejor…” y como dices tú : hay que ser mejor persona y disfrutar al máximo los años.

    Noviembre 6, 2016
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    • Mari said:

      Son tantas las cosas que tenemos en comun Gaby, que he pensado que podríamos llegar a ser buenas amigas. Jajaja!!
      Un besote querida, amiga y te agradezco tu comentario, me encanta saber que tambíen me lees.

      Noviembre 7, 2016
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  4. Ana María Llugany said:

    Excelente pensamientoMari, q bueno saber q otros piensan igual, pensé q era la única media loca q andaba suelta!!!! Jaja
    Es ideal no depender tanto de la moda ni de la opinión de todos, por fin ya solo te importa la opinión de los realmente importantes en tu vida y el resto se la puede ir guardando.
    Un beso grande y es muy bueno tenerte de vuelta

    Noviembre 7, 2016
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    • Mari said:

      Te aseguro que somos más de dos las medio loca Ana María, y somos de las locas contentas, que dicen ser peores, jajaja.
      Me encanta saber que me lees y te agradezco mucho que te tomes el tiempo y seas capaz de comentarme los artículos. Con ello me ayudas a superarme y me ánimas a seguir adelante.
      Besos y agradecimientos

      Noviembre 8, 2016
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  5. Mónica Díaz Escobar Celorio said:

    Mi querida Marisol, quiero decirte que tienes toda la razón, el paso de los años nos permite disfrutar la vida y sobre todo el tiempo con nosotros mismos , familia y amigos. Tener un trabajo que queremos y disfrutamos y no quedar bien con nadie. La vida hay que disfrutarla, pero para eso se necesita la madurez de la edad y amarnos, disfrutar nuestras arrugas y sentirnos bellas. Como siempre maravillosa tus historias.

    Noviembre 9, 2016
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  6. Mari said:

    Me encanta saber que nos pasan cosas tan similares Moni…. o mejor dicho, que enfrentamos la vida con el mismo entusiasmo y ansias de ser feliz.
    Un beso amiga y gracias por hacerme saber que estas conmigo

    Noviembre 10, 2016
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  7. Cecily morris said:

    Querida Marisol: tus escritos son muy claros y acertados, entretenidos y jocosos no me los pierdo. Felicitaciones, un gran abrazo y beso cariñoso

    Noviembre 22, 2016
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